Generacionperdida’s Weblog


Abracadabra…
Febrero 19, 2008, 11:54 am
Archivado en: Dramas

Pata de cabra.

Eso es lo que le bajo a mi bici para que se aguante de pie. Yo me voy a tener que comprar dos, porque últimamente estoy de un cansancio que no es normal ¿Qué me pasa doctor?

Ahora me ha dado por la fiebre “tuneadora”. No, no voy a poner mierdas en mi coche, con las pegatinas ya va que chuta. Ahora estoy poniendo a mi gusto mi querida bicicleta. Poco a poco, entiendo a la gente que se pasa horas cambiando y toqueteando las piezas del motor de un coche, vale, mi bici no tiene motor (bueno sí, mis dos patas) pero me gusta jugar al mecano con ella sin muchas complicaciones.

De momento tiene la cesta delantera, guardabarros, dos ruedas, un piñon de solo 5 marchas y un único plato. Freno delantero y trasero.

Ya he comprado un “superportaequipajes” para poner trastos detrás, de momento nada de alforjas. También me he agenciado con un pulpo para que no se caiga nada o para poner una caja de transporte. Quiero quitarle los cables (me cargué la dinamo :( ) y dejarla limpia de porquerías, también quiero pintarla.

La intriga del color, bueno, quiero dos colores: el negro y el rojo. Después me pondré una capa, unos colmillos e iré sembrando el mal por la ciudad, muajajajaajajajjajjaajaja!!!

Solo me quedará aprender a ir en bici, las ruedas de refuerzo son rosas y no pegarían con mi estética agresiva.



Hoy va de contables.
Enero 18, 2008, 11:53 am
Archivado en: Anécdotas

¿Habéis conocido a alguno? No me refiero a aquel que se limita a pasar la contabilidad al ordenador, no, os pregunto sobre los verdaderos contables, esos que iban con las mangas postizas para no mancharse de tinta, la visera para evitar ser molestados por la luz directa (o eso creo) y concentrarse en la lista interminable de números que tiene por delante, los que han aprendido a contar sin calculadora…

Son los actuales “Bernardos Marines” (Bernardo Marín) de nuestras gestorías y asesorías contables.

Que existen, puedo dar fe. Meticulosos, no les gusta hacer las cosas a la ligera y de cualquier manera.

Pantalones casi rozando el Steve Urkilismo, andares propios, inconfundibles. Su manera de arremangarse para tomar nota, cualquier número o dato que quieras facilitarles. Sus prontos de ira contenida para luego volverse mansos como corderitos… Piel de amanerados, pero sin serlo (les gustan las mujeres más que a un tonto un lápiz).

Incluso se han dado casos (vuelvo a dar fe) de llevarse las zapatillas de estar por casa en invierno, para estar en la oficina.

Algunas frases que son utilizadas frecuentemente (pongo la traducción literal, puede perder la gracia, pero recordad: soy vaga):

  1. - Tarde o temprano este asunto se solucionará.
  2. - De una manera u otra lo arreglaremos.
  3. - Se tiene que guardar todo, incluso los escupitajos en botes de vidrio (esto pa cuando viene cualquier administración pública/cliente a reclamar algo que no puede y se le demuestra lo equivocado que está).

Pasad un buen finde.



Soy vaga.
Enero 16, 2008, 7:43 pm
Archivado en: Dramas

Aunque no tanto como podría parecer… realmente mi mente maquina, sin yo saberlo, estrategias para hacer que los demás muevan el culo por mí.

Ooooh, claro, es que eres mujer, tiran más dos tetas que dos carretas, bla bla bla (diréis, levantando la naricilla hacia el cielo haciéndoos los ofendidos).

Pues tenéis toda la razón,  soy vaga hasta para rebatir experiencias incuestionables, a ver ¿porqué no me puedo aprovechar de la situación?

Una caidita de ojos, pucherito de pena, la típica excusa de “uf… es que hoy me duele el lumbago…”(esa no me funciona porque aún no me he quedao clavá en la vida), estoy cansada (esta es la mía y la mayoría de las veces es cierta).

Sí, ser vaga es mi parte más negatifa… pero cuando estoy con la barra de energía a tope, con chorrotropecientas vidas acumuladas… ay amiwitos… ahí tiembla hasta el apuntador.

Echo a todo el mundo de casa, cual Rambo, delante del espejo, me pongo mi pañuelo azul de limpiar a fondo (el verde es de hacer ver que limpio), me pongo el delantal, en mi mano izquierda haciendo malabarismos con los dedos: el limpiacristales, el trapo, los guantes y el trapo de secar. En mi mano derecha, haciendo malabarismos con los dedos: el aspirador, el cubo, la fregona y el dedo meñique lo dejo libre para el volumen de la radio.

Nunca un huracán dejó tan limpio una ciudad, nunca una mujer se arremanga con la gracia divina con la que yo me arremango, nunca a nadie se le va tanto la olla como yo abstrayendome en la ardua tarea de dejarlo todo como los chorros del oro y ver, con la vena hinchá en la frente, como a todos los que has echado de casa te lo dejan como si no hubieras hecho nada.

El último que se atrevió a semejante barbaridad aún está escupiendo las tiras de la fregona.

Vigilad amigos, los extremos pueden llegar a ser muy peligrosos.

Cuando soy vaga, soy vaga, cuando estoy activa, soy peor.



Lo que no se ve…
Enero 9, 2008, 11:53 am
Archivado en: Anécdotas

cada día.

A veces veo… o prácticamente solo he visto una vez… o si las he visto más veces, no me he cansado de admirarlas.

¿qué ves?

- Un Ford Mustang verde oscuro.

- Dos crías de nutria jugando en el río.

- Un cerdito vietnamita caminando junto a su amo en una calle céntrica.

- Un Audi R8 negro.

- Un Ferrari azul eléctrico descapotable.

- Un tanga que lleva la tira íntima tipo collar de perlas (en un escaparate, no puesto).

- Un Pontiac también negro.

- Una mujer con los cabellos lilas, así de lilas.

- Un águila extendiendo las alas a menos de dos metros, en plena campiña.

- Una marmota también en plena campiña.

¿Vosotros qué veis?



La sombra
Enero 7, 2008, 7:35 pm
Archivado en: Cuentos

Le picaba la cabeza.

Su mano derecha, ocupada por un lápiz de mina 0,5 se apoyaba en un trozo de libreta casi en blanco. Su mano izquierda, concretamente su dedo índice, apuntaba con saña pero sin ser maleducado, un punto concreto entre su sien y el vértice de su centro neurálgico del cerebro.

Un extraño resorte parecía mover el dedo índice, primero suavemente, de arriba abajo, sin llegar a rascar, como acariciando con la uña. Cerró los ojos. Algo se movía en el fondo, una sombra en la oscuridad, sabía que estaba allí, pero no podía definir su contorno, aún no.

Silbó suavemente, y esa sombra se quedó quieta por un instante, a la expectativa de algo nuevo para ella, algo que desconocía que existía. El dedo índice también estaba quieto, parecía estar en consonancia con la sombra.

Poco a poco, conteniendo un poco la respiración, milímetro a milímetro, movió el dedo muuuuyyyyyyyy lentamente. Primero hacia abajo… percibía otra vez algo, ¿era la sombra que estaba cogiendo confianza? Un poquito más abajo… sí… ahí estaba, volvía a respirar, más lentamente, estudiando sus movimientos.

Respiró hondo, no quería asustarla, pero quería intentar ver su contorno. No le bastaba con saber que estaba ahí, necesitaba algo más.

El dedo llegó casi a la sien, era hora de hacer el movimiento a la inversa. Notó un olfateo, como de un perro… si, era ella, parecía leer sus intenciones… no se dejaría pillar tan fácilmente. Tendría que ser muy paciente.

Decidió intentar la ascensión de su uña… otro movimiento de la sombra, esta vez era más tranquilo. Un resquicio de luz asomaba por alguna parte, pero aún no se acostumbraba, como cuando entraba en un cuarto oscuro de golpe, donde solo entraba luz por un cuarto de línea de persiana o incluso menos.

Ya llevaba medio movimiento y notó unos ojos en la sombra. Le miraba fijamente, como si estuviera sopesando si valdría la pena dejarse ver, de golpe, despacio o escaparse para siempre.

Era el punto crítico. Había llegado ya casi a la total extensión de su dedo… la vuelta debía ser un poquito más rápida y más firme.

Silencio total, venga va, decídete de una vez… ¡no me hagas sufrir!

Como si hubiera escuchado sus pensamientos, la sombra fue inundada de golpe, por una dolorosa luz, que le hizo parpadear, pero valía la pena.

La tenía allí delante, era la idea.



Como quedarse en bragas, pero con estilo.
Enero 4, 2008, 4:55 pm
Archivado en: Anécdotas, Dramas

Feliz entrada de año, espero que lo hayáis pasado bien y no arrastréis aún la resaca, que falta que pasen los reyes. También espero que no prometáis nada que no podáis cumplir, es más, espero que no hagáis nunca promesas, está feo romperlas después. Por eso yo no las hago nunca.

Empecemos con el relato que va a juego con el título que he puesto.

No hay mal que cien años dure ni persona que los aguante (excepto los que llegan, claro).

A mi me va a días, afortunadamente. El primer día de rehabilitación ha sido el primer mal de este año, para mí (esto es una exageración “of course”).

[Pepe, dale al botón del Rew]

Todo se remonta a 31 de diciembre de 2007, me suena el móvil en el bus (The young ones), una mujer muy simpática pregunta por mí, me dice que empiezo rehabilitación el día dos de enero, a primera hora de la mañana y que nos vemos el año que viene (ya dije que era mu simpática :D ). Cuelga.

[Pepe, dale al botón del FF]

Día dos de enero, entro en la sala de rehabilitación, un calor del cagarse. Soy la más “joven” de todos los que pululan por esos lares, a excepción del fisio que de momento esta conmigo (bueno, a lo mejor le saco dos o tres años…).

Presentación de nombres y la frase mágica que todos deseais decir en otros contextos sin que os suelten un guantazo:

- Fuera pantalones y túmbate.

¡Pues venga! De dos patadas las zapatillas fuera, desabrocho botón y cremallera y… ¡¡¡pantalones abajo!!!

Inciso:

Ya me lo decía siempre mi madre, niña, cámbiate cada día de bragas y ponte unas limpias, porque nunca se sabe lo que puede pasar. Claro, nosotras, de pequeñas, toda inocencia, pensando que era por si nos pasaba algún accidente. Que listas que son nuestras madres, sabiendo que en un futuro nos serviría esa experiencia adquirida en la infancia también para otros menesteres :D , pero en mi época aún no existían los tangas (al menos no en mis cercanías). Así que no sé si las madres actuales enseñan a sus hijas a ir al médico en tanga o bragas y si les dicen que se cambien el hilo dental cada día o no.

Si alguno es médico, tengo una curiosidad. ¿Hay muchas pacientes que se quedan en tanga delante vuestra?

Fin de inciso.

Bien, pues después de tener una amena conversación sobre lesiones, deportes, etcétera, el muchacho me comentó (así, como quien no quiere la cosa) que el próximo día me podía llevar pantalones cortos, para estar más cómoda (claro que yo la vergüenza, pues eso, me la dejé en el suelo verde del capítulo anterior), y yo cómoda estaba (a ver, delante de un médico, pues qué remedio), pero dudo que él también lo estuviera. Le confesé que la mujer muy simpática que me llamó por teléfono no me advirtió de nada, que me dio solo hora para el día y poco más.

Después del masaje y el cacharro que me enchufó en la rodilla, pues me puse los pantalones y a seguir haciendo ejercicios para rehabilitarme.

¡¡¡¡Ahora ya voy más preparada, no me pillarán desprevenida!!!! Aunque el susto ya está hecho :P , espero que no le haya salido caro el psicólogo, pubret.



¿Feliz? ¡Día de los Santos Inocentes!
Diciembre 28, 2007, 9:14 am
Archivado en: Dramas

Hay gente a la que le gusta gastar bromas a los demás, unas más tiernas, otras más pesadas… pero no recaen en su propia persona.

Yo soy la excepción, hoy mi broma parece que solo ha herido mi orgullo propio y he encontrado un trozo de vergüenza que pensé que no tenía.

Bien, hoy he madrugado más de lo normal en mi (es todo un logro) y he aprovechado para hacer un encargo del curro (primera broma que no es broma).

Una vez conseguido el encargo, yo, toda chula, estirada, con la nariz apuntando al cielo y cual modelo de pasarela, he pasado cerca de un bar-cafetería que afortunadamente estaba bastante vacío.

¿Suelo verde o suelo rugoso? Ahí mis propios pies de modelo de pasarela 2008 ya me han dirigido hacia suelo verde, liso y sin  un solo poro de agarre. Humedad + 3 grados negativos… de repente, veo mi pie derecho sobrepasar la altura de mi cabeza acompañado de un sonido más propio de patada de kung fu (más propio del Pequeño Saltamontes que no de mi misma). Mi pie izquierdo, por inercia, ha perdido contacto breves instantes con el suelo, provocando una flexión débil pero suficiente de la misma rodilla y…

Debo confesar que he caído con estilo y gracia, parece que no me he contusionado nada, con el paso de las horas, lo actualizaré si me da tiempo.

Lo peor no ha sido la caída, lo peor ha sido intentar levantarme. Aquello patinaba más que la pista de hielo en un partido Jaca-Puigcerdà. Creo recordar (entre brumas, orgullo herido y vergüenza recuperada) que casi me he puesto a cuatro patas, tipo jirafa recién nacida que intenta ponerse de pie.

Una vez conseguido semejante logro, me he sacudido disimuladamente y murmurando para mi, ha seguido con mi camino, esta vez por la parte rugosa.

Espero que los del bar-cafetería hayan pasado un buen rato.

Que paséis un buen día y que no os cuelen muchas inocentadas.



¡Sal, Neville!
Diciembre 27, 2007, 9:28 am
Archivado en: Flims, Libros

Antes de ver una peli, si puede ser, es gusto de una servidora, deleitarse con el libro sobre el que se han basado. Es una manera de comparar los gustos del guionista con los míos.

El libro: “Soy leyenda” escrita por el señor Richard Matheson allá pal año 1954, me ha gustado. Pocas páginas, pero los datos suficientes para hacerte a la idea y montarte la historia en tu cabeza.

No digo más, el que quiera que se lo lea.

La peli: “Soy leyenda” protagonizada por Will Smith. Me gusta el “cacharrito” que conduce al principio de la misma, algunos sustillos y los vampiros esos me ponen de los nervios. Obviamente es diferente al libro, puesto que la idea estaba sacada de él… y he de confesar que también me ha gustado. Si vais con la mentalidad que es calcada al libro, solo os comento que el prota del libro es rubio, ojos azules y barba… Will Smith no :)

También he de comentar, que hay algún padre “lumbreras” que no debía poder “enchufar” a su hijo con (mmm… calculo unos 8-9 añitos a lo sumo) algún familiar/vecino y no se le ocurrió otra cosa que ponerle a ver una película, que por supuesto para su edad no entendía y daba la brasa con preguntas. Me callé para no abochornar a mi novio, pero tampoco me quedé con las ganas, ya que cuando acabó la película el chiquitín dijo a su papi:

-Pues los vampiros esos no me han dado miedo, dan más miedo los cacharritos de las ferias (y yo por dentro, riéndome con una risa marvada que solo saben hacer las brujas malas malosas y yo).- Esa noche ese niño se acordaría de la perra, el perro y la madre del cordero, y de su “querido padre” por llevarle a ver esa película.

También en medio de la peli, le sonó el movil a una de las dos rubias que teníamos al lado, pero bueno, pobrecitas, es porque el tinte se come las neuronas… se les perdona.

Por estas cosas hacía tiempo que no íbamos al cine, pero por otra parte, ya no me acordaba lo que era disfrutar de una película entretenida.

Un besote y a seguir con las fiestas.



Cada día…
Diciembre 18, 2007, 6:12 pm
Archivado en: Anécdotas

pasa delante de mi oficina. No sería nada especial, de no ser que es el único del portal que saluda. Bueno, de acuerdo, la mujer de la limpieza también me saluda siempre, pero no es lo mismo.

Se escucha una puerta, mira siempre de reojo hacia adentro, si ve que estoy sola, alza la mano derecha o izquierda (la que le queda más cerca de mi puerta) y saca la sonrisa a relucir.

Ya puede pasar 1 o 50 veces, todas las que pueda, saludará (y sonreirá).

Por supuesto yo correspondo a ese saludo siempre que me es posible, a veces lo veo de reojo y me da tiempo a sonreirle, otras veces solo veo la estela de su sombra, en la calle un tímido “hola y adiós”.

Mediana estatura, debe rondar la cuarentena de edad, con un poco de barba bien cuidada. No sé siquiera si trabaja, si tiene familia, perro, gato o planta. Puede ser cualquiera, pero para mi es una persona especial, la que me dedica una sonrisa sin conocerme de nada, haga frío o calor.

Juraría incluso que la situación se ha convertido en un ritual para los dos.  No nos hace falta nada más, con saber de la presencia del otro, nos basta.



Esa noche
Diciembre 17, 2007, 6:12 pm
Archivado en: Historias para no dormir

Sale de su casa vestida como cada noche que va en busca de fiesta, lo suficientemente coqueta para llamar un poco la atención, pero lo suficientemente discreta para pasar desapercibida en caso de necesidad.

Pelo suelto, sin maquillaje y un botón de más desabrochado de la blusa. Se despide de sus padres, ya volverá por la mañana.

Arranca el coche, la noche se llena de faros lejanos e intermitentes, cuando está cerca del piso de su amiga, sin mirar siquiera, le hace una perdida con el móvil para que baje al portal.

De camino hacia la fiesta, comentan excitadas las anécdotas de la semana, los rumores sobre las otras chicas y lo “barriobajeras” que se ponen hablando de chicos, aparcan el coche donde siempre.

Toman los primeros cubatas de la noche, mientras las llaves permanecen a la espera en el fondo de su bolsillo. Acaba la “happy hour” y caminan entre risas hacia la discoteca, unas calles más allá.

Un poco de cola para entrar en el local, dejar abrigos, cubatas en la barra y bailes varios, hasta que aparecen entre el gentío tres muchachos. Insinuaciones, cruces de miradas inteligentes, ellas se separan, cada una por su lado, pero vigilantes.

Empiezan los intercambios de besos, bailes electrizantes y el aliento cercano a los cuellos. Se erizan las pieles.Último cruce de miradas con su amiga, volverá luego a recogerla.

Cogen el coche de él y se dirigen a un descampado, el chico conoce de sobras el camino. Se abren pasos a gruñidos, jadeos y vahos, afuera hace frío, pero ellos no lo sienten. Ella se sienta encima, con los pantalones aún puestos, no hay condón y no tiene ganas de riesgos. Mueve y frota sus caderas contra las del chico, hasta que los dos acaban casi a la vez.

Él empieza a hablar, la semana que viene se casa, ella le corta rápido, no le interesa su vida, ha sido una buena noche y punto. Lo que quería ya lo ha conseguido. El chico cambia de tema y la invita a un café, después la acerca al local.

Ella recoge a su amiga y se dirigen juntas al coche, intercambian impresiones y no llegan a ninguna conclusión, solo saben que cada una ha buscado el placer y se lo han dado.

Se desean las buenas noches, ya hablarán por la tarde con más detalle.